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Se acerca el fin...

por Adriana
domingo, 12 de diciembre del 2010 a las 16:10
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Hay cosas en la vida que no se pueden negar, y una de ellas (y posiblemente la más inminente de todas ellas) es el tiempo. El tiempo en general, y en concreto el hecho de que ya estamos a 12 de diciembre. Otra de las cosas que no se pueden negar, o al menos no deberían negarse, son los billetes de avión. Enlacemos ambas innegabilidades: si hoy es 12 de diciembre y en mi billete de vuelta pone que ésta debe hacerse el día 22... concluyo que me quedan diez días en Finlandia.

Que cómo me siento, empieza a preguntar todo el mundo, que si tengo ganas de marchar. PUES CLARO QUE NO, cabezas de chorlito. Me encantaría alargar este Erasmus para siempre, y seguir viendo a diario durante toda mi vida a la misma gente, a esta gente, y seguir pegándome estas juergas que huelen a vida y a juventud, y seguir teniendo la universidad a dos pasos de casa, y seguir hablando inglés cada puto día que amanece, y leer las señales en finés por la calle y preguntarme cómo coño no van a ser los fineses gente tan lista teniendo un idioma tan jodidamente complicado de entender.

Son las cinco de la tarde y no tengo hambre, porque me he despertado tarde y he desayunado a las mil, porque no me apetecía empezar el día de otra manera, porque en Finlandia yo marco mi ritmo y mis hábitos y no tengo que darle a nadie explicaciones de ello, y joder, este cuarto es con creces el que de verdad me ha visto vivir, y cuando vuelva al que siempre he llamado "mío" me va a resultar más hostil y frío y vacío que nunca.

Junailijankuja huele a vida, y ese olor es el que he echado de menos prácticamente todos los días de mi vida hasta que pisé este lugar. Así que, por si no ha quedado claro, estoy acojonada, acojonada porque no quiero volver, no quiero volver a enfrentar esa realidad de la que escapé cuando vine aquí, y no, no tengo ninguna gana de marchar, no tengo ninguna gana de hacer las maletas, no tengo ninguna gana de nada que no sea hacer como que esto es mi vida y así seguirá siendo por los siglos de los siglos, forever and always.

Lappi, Lapland, Laponia

por Adriana
martes, 07 de diciembre del 2010 a las 21:27
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En Finlandia, hay una región que tradicionalmente ha subsistido a base de agricultura y ganadería y que ahora empieza a sustentarse también gracias al turismo. Es una región del fin del mundo, recóndita y desconocida para muchos, aunque suponga el sueño de muchos otros (yo entre ellos). Lejos de pertenecerle sólo a Finlandia, Laponia, que es el nombre de esta región (o Lappi, en finés, o Lapland, en inglés), está compartida por Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Este viaje del que voy a hablar hoy con la mayor de mis devociones ha sido a la Laponia finlandesa, visitando Rovaniemi (demasiado brevemente), Korvala, Pyhä y el pueblo de Santa Claus (cerca de Rovaniemi).

Uno de diciembre, miércoles, es casi de noche. Tren nocturno a Rovaniemi. Con parada en Kemi, por cierto, que, para los que, como yo, no tengáis mucha idea o certeza de qué es, es el pueblo de donde son los miembros de Sonata Arctica. En fin, a lo que íbamos, tren nocturno a Rovaniemi con llegada a las 11 de la mañana y una resaca histórica.

Pero esperen, que me estoy anticipando. Hay que decir también que, antes de levantarme y darme cuenta de que estaba resacosa, me desperté de repente porque un tren pasó a nuestro lado a mucha velocidad y el ruido sordo me despertó. Entonces descorrí la cortina de mi cabina. El tren estaba parado. Al igual que mi respiración al ver el sol en el este, despertando, y la luna en el oeste, acostándose. Y la luz de ambos astros tintando las nubes de colores naranjas y azules, y debajo de ellas los bosques, infinitos, cubiertos de nieve, bañados también por luces de colores. El tren empezó a andar. Pasaban los pinos, llegábamos tal vez a alguna explanada sin un solo deje de vida, Finlandia lucía hermosísima con su manto blanco. Disfruté, frente a un trozo de ventana, con el traqueteo del tren bajo mi barriga, tumbada boca abajo y abrazando la almohada y, cómo no, escuchando a Sonata Arctica, que me cantaron "paid in full" justo en el momento en el que más denso parecía estar volviéndose el bosque.

En fin, Rovaniemi. Autobús a la Korvalan... bueno, no recuerdo la palabra, pero quería decir "guesthouse". A 60km de Rovaniemi, que es el tema. Un puñadito de cottages apañados para mirar a un lago totalmente congelado y cuya placa de hielo está ahora mismo cubierta por la nieve. Un restaurante común, un edificio de sauna y duchas común. Cottages con sofá frente a la chimenea, camas para cuatro y una neverita para ir tirando en los almuerzos. Lovely.

Y empezamos con las actividades. Trineo tirado por renos, y trineo tirado por huskies. La verdad es que los perritos me parecieron mucho más amigables, y me dieron muchos besitos por la cara. Sin embargo eran muy jóvenes, y al ride le faltó un poco de adrenalina. Así que me gustó más el paseíto en trineo tirado por renos. Unos animales con unos cuernacos increíbles de grandes, y recubiertos de una pelusilla tipo terciopelo. Y con unas pezuñas raras. Y que pueden llegar a correr mucho, muchísimo.

En el trineo tirado por renos...


Por la tarde, cafecito en nuestro cottage, con la chimenea encendida, la siesta me llamó a gritos y no supe decirle que no. Me desperté para ir a cenar. Después, evening sauna. Consistente, básicamente, en meterse a la sauna, sudar muchísimo y, cuando ya te has olvidado de lo que es el frío físico, salir a la calle, en bikini y calcetines, y tirarte al lago para bañarte dentro de un agujero abierto expresamente para ese propósito. No es algo como para morir del frío, la verdad. A fin de cuentas, si en la calle hay -8ºC, compensa bañarse, porque bueno, al menos el agua está a 2ºC, es decir, temperatura positiva. Me dolía más la piel tras retozarme en la nieve, para ser honestos.

BRRRR...

En fin, después la fiesta siguió y siguió, y terminamos los fiesteros de siempre jugando a las cartas en ropa interior frente a la chimenea (cómo no), así que me salto los detalles. Me lo pasé muy bien, que es lo que cuenta.

Al día siguiente, viernes, hicimos un safari en motos de nieve. ¡¡Qué pasada!! Conducir a través de pinos y más pinos, desgarrando el silencio, sabiendo que tienes sólo un lago helado bajo una máquina como ésa, y viendo los colores del día y de la noche en sólo tres horas... espectacular. No se me olvida el momento de llegar a la cima, tomar un glögi calentito y ver bajo mis pies el mundo, que es este país, con sus miles de lagos y bosques, y la nieve cubriéndolo todo ello, como en un cuento de hadas .

Snowmobiling ride

Después bajamos de la montaña, llegamos a casa, unos más sanos y salvos que otros, y comimos algo rápido. Algo rápido que pareció sentarme mal al estómago y por lo cual me tuve que quedar en el cottage por la noche, con Bego y Miriam, jugando a los acertijos y delirando a causa de la fiebre.

Sábado, el día D. Día de estrenar esta temporada de esquí. En LAPONIA. En Pyhä, para ser más exactos. Una estación de esquí baratita, pequeñita, familiar, con pistas anchas y sin ninguna aglomeración, y con un chico muy guapo trabajando en el alquiler de esquís. Sobra decir que disfruté, que me sentí feliz, que me parecía maravilloso mirar al valle y encontrarme lo mismo que desde la cima de la montaña a la que subimos en motos de nieve: lagos, bosques, nieve. Y hacerlo en medio de un resort de esquí chiquitito, encantador, en el que he podido abrir temporada catando una nieve sensacional, con mucho frío, más de noche que de día y, lo más importante, aquí, en Finlandia, en el fin del mundo.

Pyhä

Por la noche, sauna cottage, aunque esta vez no hubo sauna para mí. Sólo fiesta y desfase hasta las seis. Desfase que hubo que limpiar al día siguiente, antes de ir a Santa's Village. Sí, muy mal lo de tener que limpiar, pero bueno, se llevó como se pudo.

Y, como decía, de camino a Santa Claus' Village, cerca de Rovaniemi. Llegamos y teníamos una cita con Santa, cita que consistió en sacarnos una foto con un hombre que tenía una barba de plástico y no sabía ni hacer "ho, ho, ho". Mucho negocio y mucha tontería, para nada. La verdad es que me desilusionó el encuentro. Me gustó mucho más, sin embargo, la decoración navideña que había en todo el pueblecito. Arbolitos, luces, villancicos en finés, la oficina postal de Santa Claus (¿sabes que con poner "Santa Claus" en el sobre de tu carta basta y sobra para que llegue a dicha oficina?), el museo de Santa, los elfos. Todo ello en conjunto. Navidad, momento de acordarse de todas esas cosas que han pasado, personas que se han ido, en fin, lo de todas las Navidades, pero con lágrimas en los ojos, frío, y un amor incondicional por este país.

Y, después, vuelta al tren. Rovaniemi a Helsinki en ruta nocturna, con una fiesta que se quedó en nada y cuyo fin inminente llegó ayer a las 7 de la mañana, cuando nuestro tren llegó a Helsinki. Gran sorpresa la nuestra al ver que había medio metro de nieve hasta en los andenes de la estación, que no paraba de nevar y que hacía un frío del carajo. Sobra decir que pasamos el día durmiendo, pero cuando me desperté vi las calles bellas como nunca, blancas, blancas inmaculadas.

Y, ya que estoy, apostillo que ayer, 6 de diciembre, fue el día de la Independencia de Finlandia, y debió de haber un montón de desfiles y demás que me perdí, repito, por dormir todo el día. Tiring Lapland.

Menos mal que mereció la pena perderse el día de la nación por una magia que empezaba a creer que sólo existiría en los cuentos.

Día a día en Helsinki

por Adriana
martes, 19 de octubre del 2010 a las 01:29

Sales de juerga. Pimplas. Pimplas mucho, y encima te baja la regla (aunque no te das cuenta hasta bien pasada la medianoche). Conclusión: te enganchas un pedal del quince.

Conoces a un finés.

A la mañana siguiente te despiertas, SOLA, con una cheeseburger en la mesa, mil bolsitas de ketchup en el bolso, un dolor increíble (me ahorraré los detalles) y una resaca incuso peor, con un flash auditivo en la memoria de alguien diciéndote que se tenía que ir. Lo comentas entre amigas mientras te zampas una pizza quemada, y te echas las risas de tu vida.

Total que te vas a Linnanmäki (parque de atracciones de Helsinki que ya está cerrado pero que ha tenido unos días de "carnaval nocturno" al que la entrada costaba 5€, y montar en cada atracción 6€ a no ser que comprases el pase a todo el parque, por 26€) con Markus y Patri, te comes un algodón de azúcar, te montas en una montaña rusa para niños, patinas sobre hielo, compras un montón de chuches finesas y te sientes una niña otra vez. Y te encanta.

Fue un viernes perfecto, tierno, majísimo, adorable. Grabado a fuego lento en la patatilla, forever and always.

¡¡¡VIVA ORGASMUS!!!

No Moodle, no cry!

por Adriana
martes, 05 de octubre del 2010 a las 10:09
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Ése es su nombre. El nombre que no me deja descansar, que me hace pensar constantemente, al que si no veo cada día estoy perdida. El nombre de una puta plataforma digital que usan en esta universidad día sí día también y con la que yo no me termino de entender. “Tenéis todo el material necesario en Moodle”, frase típica. Tu puta madre, cabrón. ¿Qué te cuesta imprimir unas copias y repartirlas en clase?, ¿o sencillamente enviarlo todo por e-mail? Mierda, ¡¡¡¡te tiras más tiempo subiendo artículos al Moodle que buscándolos incluso!!!!

Y lo peor es que luego llega Adriana, que está dándose cuenta de que es lo más antitecnológico que Haaga-Helia va a conocer jamás, y no encuentra esos artículos, porque Moodle es amplísimo y tiene más recovecos incluso que el tuenti, que mira que ya de por sí me costó Dios y ayuda entenderlo. Pues nada, a preguntar. Y para encontrar el artículo en cuestión cogen y te dan un código, un “call number”. En las mismas me quedo, oigan. Tuve que ir abriendo todos los archivos disponibles en Moodle, uno a uno, hasta que encontré el que buscaba. Repito: tu puta madre, cabrón, la de tiempo que me ahorraría si ese material llegase directamente a clase impreso en DinA4 como se ha hecho toda la vida de Dios.

Tras esta retahíla de gilipolleces que me vienen a la cabeza como balas cada vez que tengo que meterme a esa mierda para buscar un puñetero artículo, me despido. Que, una vez que consigues los artículos, todavía te queda la mitad del curro, que es leértelos y pajeártelos. Maldita frikez finesa.

Fin de semana dedicadísimo a la naturaleza

por Adriana
domingo, 03 de octubre del 2010 a las 21:54

Por segunda vez en (quizás) muy pocos días, pido perdón por mis desapariciones repentinas. Hay muchas cosas que hacer y estoy metiéndome de lleno en la tarea (por llamarlo de alguna manera) de conocer este país, que es demasiado maravilloso para no morirse por explorarlo hasta el último milímetro.

El viernes salió un día soleadísimo y precioso, así que después de clase de marketing fui a casa. Limpié lo que tenía que limpiar y Bego sugirió hacer algo para aprovechar el pedazo de día que había salido, así que nos pusimos unos bocadillos de tortilla. ¿Objetivo?, salir, tomar el poco sol que nos queda hasta diciembre, ir al lago Töölönlahti (en el centro de Helsinki), alquilar un bote y pasar la tarde remando. Dicho y hecho, allí nos plantamos, en un kioski todo ilegal en el que nos atendió un hombre súper entrañable que nos tuvo que acabar empujando el bote porque no nos aclarábamos con los remos. Estuvimos una horita remando (alquilamos sólo una hora de bote, por 10€), sacando fotos, comiendo y tomando unas cervezas. Luego volvimos a tierra y estuvimos paseando por el parque, y terminamos en un café tomando un ídem. Fue una tarde preciosa, como que el día me sonrió muchísimo, no sé. Me sentí muy bien, muy llena, muy en paz con el mundo.

El día de ayer llevaba planeado desde hacía un par de semanas. Nos fuimos a Vierumäki (como 1h al norte de Helsinki), que es el campus que tiene la universidad de Haaga-Helia para los alumnos de magisterio de educación física y demás variables y equivalentes finesas. Ayer organizaban (los propios alumnos) el día del deporte, y para allá que fuimos (organizando: ESN-Helga; precio: 20€ por el transporte y las actividades; comida en la cantina de la uni: 2'60€). El programa: paseo por un bosque (idílico, silencioso, íntimo; vamos, que me enamoré de ese bosque), juegos en equipo (eso fue bastante horrible porque me recordó a las clases de gimnasia del colegio y, para hacerle honor al recuerdo, me resbalé en la hierba y me planté un ostiazo bastante considerable) y canoa. Sí. Canoa, en un lago, rodeada de agua. YO. ¿Y si digo que es la experiencia más bonita que he tenido en este país? Imaginad por un segundo: coger una canoa india con Bego a la proa (Bego ya ha aprendido cuándo entro en uno de estos trances superíntimos en los que no hay absolutamente nada que decir para no romper la magia del momento), el sol brillando sobre la superficie del lago, rodeado a su vez de un montón de pinos gigantes, acompañando a la imagen un silencio sepulcral, sólo se oía el burbujeo de los remos partiendo el agua. Respirar y oler el frío del otoño, oler el marrón de las hojas del suelo, oler el vello que se te eriza en la nuca.

Y, después, ya que hacía sol (aunque no por ello calor), una finesa nos propuso bañarnos en el lago, y algunos españoles nos animamos. Y ¡¡¡AY OMÁ QUÉ FRÍA ESTABA EL AGUA!!! ¡¡Oprimía tó!!, y al salir de ella como que notabas que la sangre volvía a circular de nuevo, como si hubiera parado por la temperatura del agua.  Me da a mí que al primer chapuzón la celulitis se me quedó en el lago del susto.

Por la noche no hicimos nada. Nos quedamos en casa (demasiado ejercicio durante el día) (que, por cierto, hoy tanto ejercicio DUELE mucho, tengo agujetas en las costillas y en los brazos y en los aductores y no puedo ni sonreír sin que me duelan setecientos músculos), tomamos unas cervezas en el apartamento de unos amigos, y a dormir.

Hoy me han tenido que despertar a las 12. Hay un amigo alemán que nos había invitado a desayunar (sí, desayunar a las 12) en su casa, porque es de Múnich y echa de menos su patria y el Oktoberfest, así que se lo ha currado y nos ha preparado un desayuno bávaro. Y yo, que era la que más emocionada estaba con eso de desayunar salchichas, estaba dedicándome a dormir la mona, así que lo dicho, que me han tenido que venir a levantar de la cama. Y, todo hay que decirlo, levantarse ha merecido la pena. Viva Bavaria, vivan sus desayunos, vivan sus cervezas y vivan sus hombres. He dicho.

Y ahora toca acostarse, que mañana hay presentación para Event Management y estoy que se me cierran los párpados del sueño.

Viajar en Finlandia siendo un estudiante

por Adriana
martes, 28 de septiembre del 2010 a las 14:52
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Hoy quiero hablar un poquito de cómo funciona el tema de los viajes para estudiantes en Finlania.

Para encarrilar este tema económicamente un poco delicado, menciono a ESN-Helga, una organización de estudiantes finesa que tiene por objetivo hacerles a los exchange students la vida un poco más sencilla. Para empezar, a cada 3-4 estudiantes que llegan se les designa un tutor, que no es más que un universitario voluntario, generalmente muy friki (no hay más que ver a la mía, o notar el orgullo con el que, al presentarse, estas personas dicen su nombre e, inmediatamente, que son tutores), que te recoge en el aeropuerto, te da tus llaves, te lleva a casa y con el que puedes contar. Yo es que suelo tener mala suerte con estas cosas, esta vez no iba a ser una excepción, y a la mía hace un mes que no le veo el pelo.

Pero bueno, a lo que vamos. Estos tutores, aparte de frikear con frecuencia, organizan viajecillos de vez en cuando. Hacen paquetes de viaje, los ponen a precio estudiante, cierran un cupo mínimo, y los anuncian vía Facebook. Vamos, que venden viajes como churros.

El primer viaje de este tipo fue un fin de semana en Turku. Yo pasé de ir, pero todo el finde salía a 65€, creo (muy barato). Bien, el viaje fue muy exitoso y se corrieron una grandísima juerga. La ciudad no se merece mucho aspaviento y parece que se puede ver tranquilamente en un día. Tres son excesivos, así que el tiempo libre se llenó de fiesta y desfase.

El segundo viaje de ESN-Helga, el llamado "Baltia trip", como su nombre lo indica, fue una excursión por las capitales bálticas, Tallinn y Riga. Ferry de Helsinki a Tallinn, alojamiento de una noche en Tallinn (falso, llegaron allí y no existía ninguna reserva, con lo que al presupuesto inicial se le sumó la aportación que cada uno hizo para dormir esa noche), bus a Riga, alojamiento en Riga, bus a Tallinn y ferry de Tallinn a Helsinki. Por un precio módico, también, unos 60€ de nuevo, con la puntillita del no-alojamiento en Tallinn. Cabe decir que yo pasé de este viaje y, en su defecto, tal y como comenté en la entrada aterior, me hice un day-cruise a Tallinn con la compañía Viking Line por 25€; fuimos por la mañana, volvimos por la tarde, y habíamos visto el casco viejo (lo más turístico de Tallinn) y comprado alcohol, que es bastante más barato allí que en Helsinki.

Tercer viaje. Se ha cancelado. Iba a ser un fin de semana en Estocolmo y, no se sabe por qué, se cancela antes incluso de abrir inscripción. Uno que me interesaba, van y lo cancelan. Pues nada, nos lo hemos montado por nuestra cuenta; a finales de octubre me voy 3 días a Estocolmo en ferry y hotel de 3*, por 90€.

ESN-Helga prevé también una salida de una semana a San Petersburgo, lo cual me parece excesivo tiempo para una sola ciudad. La alternativa que estoy considerando es, mediante agencia de viajes especializada en viajes a Rusia para estudiantes (Baltair Travels), irme cinco días de circuito por San Petersburgo y Moscú, por los 350€ que cuesta la semana con ESN-Helga.

La otra gorda que viene es Laponia, el viaje que todos queremos. No se sabe nada, excepto que cada año es un exitazo de viaje porque incluye un montón de excursiones. Y que mola mucho. Que se disfruta. Y yo sólo sé que, una vez de estar en Finlandia, hay que subir al norte. Se me eriza el vello sólo de pensar en las ganas que tengo de ello.

Y, por último, quiero hacer un comentario. Hay un minicrucero anual, el Sea Battle, que se hace cada otoño, y para el que ESN-Helga fleta un ferry exclusivamente para estudiantes. Esto quiere decir que, durante los tres días de crucero, los 2000 pasajeros son universitarios de universidades de Finlandia, de Estonia y de Suecia. Esto implica una fiesta constante, con paradas en Tallinn, Estocolmo, Tallinn otra vez, y vuelta a Helsinki. Tres días de locura que este año van a ser del 15 al 17 de noviembre y que, desde luego, no me voy a perder. 75€. Países del Báltico, allá vamos... otra vez.

En resumen, podemos decir que ESN-Helga tiene el monopolio de los viajes universitarios en Finlandia, pero hay otras alternativas, como las AAVV especializadas en viajes para estudiantes, o el backpacking, que siempre es amigo del bolsillo. Eso sí; cmo tendencia general, mandan las escapadas de fin de semana, en grupos más bien grandes (15 personas aproximadamente), y a los países vecinos.

Kiitos!

Excursión a Tallinn

por Adriana
domingo, 12 de septiembre del 2010 a las 12:13
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Como todos sabéis, Finlandia es un país muy caro, sobre todo si se habla de comprar alcohol. Para que os hagáis una idea, ninguna lata de cerveza cuesta menos de un euro; una lata de tercio Heineken puede estar a 2'50€ tranquilamente, una botella de Karhu (la cerveza que venden en todos los bares, bastante mala por cierto) no baja de 1'50€. Bueno, cosas que ya sabíamos. Ahora es cuando os digo que los fineses tienen una solución de la que los Erasmus también nos aprovechamos: TALLINN.

Así que ayer por la mañana cogimos un ferry a Tallinn (compañía Viking Line, modo de viaje "day-cruise" por 25€ ida y vuelta). Nunca había viajado por vía marítima, y debo decir que me gustó. Fuimos de cafetería en cafetería, de pub en pub y de cubierta en cubierta. Conocimos a un estonio loquísimo, que iba bastante pimplao, que toca la guitarra en un grupo cuyo nombre no acierto a recordar, que llevaba un piercing en la lengua y que era guapísimo. Pero bueno, datos sin importancia. El tema es que llegamos allí (a Tallinn) en dos horas y media, a las dos de la tarde, exactamente lo previsto, ni un minuto más, ni un minuto menos. Se abrieron las puertas del ferry y empezó nuestra contrarreloj: teníamos sólo cuatro horas para ver la ciudad, comer, hacer las compras pertinentes y volver al barco.

Así que, en lugar de coger un bus, echamos a caminar hacia el casco viejo de la ciudad, que sabíamos que andaba cerca. Llegamos, nos sentamos en el primer mcDonald's que vimos (que los mcDonald's no son precisamente famosos en esa ciudad, todo hay que decirlo, nos costó lo nuestro encontrar uno), comimos, nos encontramos allí mismo con más Erasmus de nuestra uni que se habían hecho un viajecito de fin de semana, vimos el casco viejo, sacamos un par de fotos, compramos un par de postales, y entonces sí, nos metimos a un Alko (la tienda que vende el alcohol en Finlandia) y, al ver que era más barato que lo habitual, arrasamos. Volvimos a casa con (atención) 48 latas de medio litro de birra, 24 latas de medio litro de sidra, una botella de Mojito, otra de Bayleys, otra de vodka negro que no ha resultado ser más que alquitrán, seis cartones de vino, uno de sangría, una botella de piña colada y una botella de vodka de una marca finesa, o algo así (no soy muy keen on vodka). PARA DOS PERSONAS.

Imaginaos cuando tuvimos que bajarnos del ferry de vuelta, tras habernos dedicado a "catar" todo durante el viaje. No atinábamos ni a caminar. Y tuvimos que coger a un taxi para venir a casa (a ver quién es el chulo que se pone a subir cuarenta litros de alcohol en el tren) y, según cenamos (yo tenía que cenar o iba a estar a cuatro patas en breves momentos), nos unimos a una fiesta de precalentamiento a la que nos invitó un californiano.

¡¡¡VIVA FINLANDIA Y VIVA TALLINN!!!

Dejando constancia de las cosas que hacen el día a día en Helsinki

por Adriana
viernes, 03 de septiembre del 2010 a las 14:55
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Me gusta ser una estudiante en Finlandia. Sí. Afirmado queda, para la posteridad.

Madrugar, clases, alguna comprilla en el súper, estudiar/hacer deberes, siesta rápida, fiesta, resaca en ocasiones, algo extraordinario como puede ser ir al banco o recoger las entradas para algún evento. Dios, siempre hay algo que hacer. Nunca me aburro. Y me da igual que ahí fuera esté jarreando y haya 6 graditos por la mañana y que haga una rasca de tres pares de huevos; me da exactamente igual, porque SOY FELIZ. Aunque sea invierno ya en Septiembre. ¿Qué más da?

Y mañana toca otra fiesta, y el 14 de noviembre SÍ SÍ SÍ me voy al concierto de Bullet for my Valentine porque SÍ SÍ SÍ ya tengo las entradas y SÍ SÍ SÍ ésta es mi oportunidad de verles, y entretanto me divertiré y estudiaré y simplemente me dedicaré a pasar los días en este país que, por si no lo había dicho ya, ¡¡¡ME ENCANTA!!!

Hei hei! =)

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Todo en marcha (Talamascana)
hola soy simely! sé que no nos conocemos, pero me gustaria saber como fue todo eso del tramite para ......(28 jul)
Todo en marcha (Luis Perles)
Que tal futura estudiante en finlandia?¿ yo tb tengo una beca erasmus para finlandia este año, ya ......(21 jun)

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1. Los fineses curran como cerdos. VERDADERO VERDADERÍSIMO NOHAYVERDADMÁSPURAQUEÉSTA. "Tenéis 40 ...

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